¿Qué necesita una empresa mediana para acometer una estrategia de Marketing de Contenidos? ¿Puede hacerlo por sí misma o debe confiar en proveedores externos, como una agencia o un consultor de Marketing? Este artículo introduce el concepto de Marketing de Contenidos, orientado a su incorporación en empresas medianas y qué debe tenerse en cuenta para aumentar su eficacia entre los usuarios.
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Quizás la mejor forma de comprender en qué consiste el marketing de contenidos sea contraponiéndolo a la concepción clásica del marketing que, aunque bastante incompleta y muy limitada, es la que mejor entiende todo el mundo.
Así, en esta visión clásica del marketing, se pretende conseguir que los usuarios o clientes potenciales adquieran unos productos o contraten unos servicios cantándoles las alabanzas de éstos, intentando diferenciarlos de los similares que tenga la competencia.
En otras palabras, expresamos explícitamente nuestra intención de que compren un producto o servicio nuestro para cubrir alguna necesidad que tenga ese usuario y toda la comunicación con éste se basa en dicha premisa.
Sin embargo, en el marketing de contenidos no existe esta especie de “efecto llamada” ni hay una referencia explícita a nuestros productos o servicios. Quizás ni siquiera un referencia velada; como mucho, denominaciones propias de nuestro sector de mercado.
Entonces, ¿qué hace que un usuario se decida a comprarnos o contratarnos?
El marketing de contenidos pretende establecer un vínculo de afinidad entre la empresa y el usuario, de tal forma que cuando el usuario tenga una necesidad de un producto o servicio que esa empresa puede ofrecerle, el usuario la evoque en su mente y acuda a ella para que se la satisfaga.
Ahora bien, ¿cómo crear en la mente del usuario una imagen perdurable y positiva de la empresa? Observad que he remarcado “perdurable” y “positiva”. Aquí no sirve que hablen de nosotros aunque sea mal, no, sino que queremos que hablen (piensen) bien de nosotros y que ese concepto hacia nosotros se mantenga en el tiempo.
Para crear este vínculo, el marketing de contenidos propone ofrecer regularmente al usuario información (conocimiento sería quizás la palabra más conveniente), relacionada con nuestro sector o área de trabajo, que le resulte útil o le aporte valor en un momento determinado para cubrir una duda o necesidad puntual.
De esta forma, poco a poco la mente del usuario va creando una sensación de confianza y autoridad asociada a nuestra empresa (marca, en definitiva). Cuando este usuario, en algún momento del futuro, precise de un producto o servicio relacionados con nuestra actividad, nos evocará y acudirá a nosotros.
Observad que, en ambas perspectivas del marketing, el objetivo es el mismo: que nos compren o contraten. Lo que cambia es la forma de motivar al usuario para que lo haga y se convierta en cliente. Mientras la visión clásica del marketing “busca” al usuario (enfoque push), el marketing de contenidos “atrae” al usuario (enfoque pull).
Ahora que sabemos en qué consiste el marketing de contenidos y cuál es su propósito, la siguiente pregunta nos lleva a identificar quién o quiénes deben diseñar, ejecutar y monitorizar el Marketing de Contenidos de una empresa.
Como se comentó en el apartado anterior, el marketing de contenidos no consiste en una única acción puntual, ni siquiera en un conjunto cerrado de éstas, sino que puede extenderse indefinidamente en el tiempo. De igual forma, sus resultados no son inmediatos, sino que depende de cuándo surjan las necesidades de los usuarios.
Esto supone, como casi todo en Marketing Digital, que no solo debemos limitarnos a determinar qué contenido (esto es, la información y su formato) puede resultarle útil al usuario, sino que debemos medir el impacto de nuestras acciones; es decir, cuántos usuarios acceden a él y lo utilizan. Solo así, monitorizando y midiendo, podremos maximizar el alcance y utilidad de nuestros contenidos entre los usuarios.
Cuando una empresa decide iniciar una estrategia de Marketing de Contenidos, debe decidir la persona o equipo que asumirá la responsabilidad de su análisis, ejecución y seguimiento. En general, dispone de las siguientes posibilidades:
¿Qué debería hacer una empresa mediana? Normalmente, estas empresas no disponen de su propio departamente de Marketing, no tienen envergadura para ello, por lo que deberían optar por una Agencia o un Consultor de Marketing de Contenidos, en función de sus necesidades y el alcance que quieren alcanzar.
En ningún caso, la empresa debería asignar esta función a alguno o varios de sus empleados. No solo tienen sus propias obligaciones, sino que incluso una estrategia inadecuada puede suponer que cuando por fin un profesional de Marketing de Contenidos asuma esta función, deba dedicar parte de su tiempo (y, por tanto, presupuesto) para revertir acciones incorrectas o inadecuadas.
A estas alturas, ya debemos tener bastante claro qué es el Marketing de Contenidos y en quién (en quién no) debemos confiar su ejecución, pero posiblemente todavía no seamos capaces de vislumbrar las ventajas que tiene frente al Marketing tradicional (o, más exactamente, respecto a su enfoque push).
Quizás ya hayáis vislumbrado alguna de sus ventajas más destacadas (como la relevancia de marca o el aumento de confianza del usuario), pero otras no son tan evidentes. Démosles a continuación un repaso a todas ellas:
Como véis, son muchas las ventajas que ofrece el Marketing de Contenidos. ¿Significa eso que debemos lanzarnos de cabeza para hacerlo? Pues no. Para que un Marketing de Contenidos funcione y aprovechemos todas estas ventajas, no podemos ir a lo loco, sino que debe estar bien diseñada y convenientemente ejecutada, como veremos más adelante.
Como ya vimos de pasada en el apartado de quién debe responsabilizarse de diseñar y ejecutar una estrategia de Marketing de Contenidos, las empresas medianas no suelen disponer de un departamento propio de Marketing o, si lo tiene, suele estar más centrado en campañas publicitarias y no tiene conocimientos ni experiencia en este tipo de estrategias.
Ante este panorama, ¿tiene sentido que dedique al Marketing de Contenidos una parte de su presupuesto asignado a marketing? Sobre todo si tenemos en cuenta que normalmente no puede permitirse grandes partidas presupuestarias con este fin y que el personal actualmente contratado deberá dedicarle parte de su, seguramente ya apretado, tiempo.
Pero en vez de detallar porqué una empresa mediana debería incorporar una estrategia de Marketing de Contenidos a su estrategia general de Marketing, veamos las consecuencias y los riesgos a los que incurre si no lo adoptara. A veces, ver las orejas al lobo consiguen mucho más efecto que gritar que viene el lobo… 😉
Ante este panorama, la pregunta no debería ser si una empresa mediana debería abordar una estrategia de Marketing de Contenidos, sino cuánto tiempo puede permitirse no tener este tipo de estrategias integrada en el resto de sus estrategias de marketing.
Como hemos comentado, cuando una empresa mediana quiere iniciar una estrategia de Marketing de Contenidos deberían acudir a un profesional, sea Agencia o Consultor, pues no solo tiene el conocimiento y la experiencia necesarios para maximizar el porcentaje de éxito, sino que puede aportar una nueva visión refrescante y nueva a las antiguas estrategias de Marketing de la empresa.
Pero ya sea porque decide acudir a un profesional o porque prefiera hacerlo por sí mismo, la empresa debe tener claro que una buena estrategia requiere un trabajo previo bastante concienzudo, constituido por varias etapas, para diseñarla y sea lo más productiva posible.
En líneas generales, el profesional contratado guiará a la empresa a través de los distintos pasos que deben realizarse, requiriendo toda la información necesaria para completar satisfactoriamente cada uno de ellos.
La empresa debe ser consciente de la importancia de esta fase de diseño y un conocimiento previo de estas etapas facilitarán la comprensión de su importancia dentro del proyecto de diseño de la estrategia de Marketing de Contenidos, motivando una mayor implicación y participación de la empresa en su elaboración, vitales para conseguir el mejor resultado posible.
Alternativamente, si la empresa hubiera decidido no contar con un profesional y delegar dicha responsabilidad a su propio departamento de Marketing o a un grupo selecto de empleados, las sucesivas etapas que se describen a continuación les podrá servir de referencia para iniciar su aventura.
El esquema general que veremos a continuación debe adaptarse a las características particulares de cada empresa y proyecto, y puede haber (de hecho, debería haber) diferencias entre estrategias de empresas distintas e incluso de una misma empresa pero con diferentes objetivos.
Para ilustrarlo, lo mejor es, una vez asimilado este esquema, estudiar en detalle el ejemplo de una estrategia exitosa, con el fin de ver cómo se ha puesto en práctica cada etapa del diseño de la estrategia de Marketing de Contenidos.
No solo qué queremos conseguir como resultado de ejecutar la estrategia, sino qué y cómo mediremos si estos objetivos están siendo alcanzados, para valorar si estamos yendo por buen camino o si debemos aplicar medidas correctoras.
En definitiva, deben ser objetivos “SMART”; es decir, eSpecíficos, Medibles, Alcanzables, Relevantes y en un Tiempo determinado.
Estos objetivos no tiene que ser necesariamente con el aumento de ventas o contrataciones, sino que dependen de la actividad de la empresa y de los objetivos de la estrategia global de la empresa. Porque, no lo olvidemos, una estrategia de Marketing, no solo la de contenidos, debe estar alineada con los objetivos de la estrategia corporativa para apoyarse mutuamente.
Algunos ejemplos de objetivos de la estrategia podrían ser:
Quizás muchos penséis que esta etapa debería ser la primera: saber dónde estamos y qué podemos hacer. Sin embargo, en muchos casos prefiero hacerla después de definir los objetivos por una sencilla razón, sobre todo cuando la empresa ya tiene alguna estrategia de Marketing de Contenidos.
Si analizamos la situación actual antes de definir los objetivos, parte de éstos pueden verse influenciados por cómo se están haciendo ya las cosas (en caso de que ya hubiera alguna estrategia) o por la visión que nos transmite la empresa. Una “tabula rasa” suele facilitar una tormenta de ideas más espontánea y creativa.
Dicho esto, puede suceder que sea necesario revisar los objetivos, pues el análisis de la situación actual siempre puede aportar algún nuevo aspecto que se nos haya pasado por alto y que debamos incorporar entre nuestros objetivos.
En esta etapa no solo debemos limitarnos a conocernos a nosotros mismos (la empresa) y lo que se dice de nosotros en las RRSS, sino también qué está haciendo la competencia con sus propias estrategias de Marketing de Contenidos, evaluándolo por métodos indirectos (pues no tenemos acceso a sus métricas, como es normal), analizando su comportamiento y de sus usuarios en las redes sociales y el sitio web.
Cada sector de la población tiene necesidades distintas y diferentes formas de expresar o moverse a través de la redes. Esto significa que debemos adaptar nuestra estrategia a las peculiaridades de nuestro público objetivo, para facilitarle no solo el acceso a nuestro contenido sino que éste se encuentre en un formato que puedan manipular y asimilar fácil, intuitiva y con naturalidad.
En esta etapa, debería crearse una “persona” que reúna las características que tendría un individuo concreto de nuestro público objetivo y que será nuestra referencia para el resto de etapas del diseño de la estrategia.
Algunos parámetros para esta “persona” podrían ser:
Según hayamos definido a nuestra “persona” y según cuáles sean los objetivos, ahora debemos decidir cómo serán los contenidos, orientados tanto a la “persona” como a los objetivos.
A la hora de generar contenidos, dos aspectos marcarán la diferencia con contenidos similares de la competencia:
En este aspecto, el contenido no debería tener referencias explícitas, o muy pocas y siempre justificadas por el contexto, de los productos o servicios de la empresa. No olvidemos que no estamos “vendiéndonos”, sino aportando valor y utilidad a los usuarios.
Tan pronto vean que hay algún interés por detrás, puede dudar de la credibilidad de la información que le damos.
Quizás la etapa que más asusta a los responsable de generar y publicar los contenidos, pero casi las más esencial para garantizar un compromiso regular y periódico de la empresa para con sus usuarios y establecer una relación de confianza con ellos.
En el calendario editorial deberían incluirse al menos la siguiente información:
El calendario editorial está para cumplirse y su cumplimiento será crucial para crear esa imagen positiva de nuestra marca en la mente de nuestros usuarios.
Por ponerlo en términos más cotidianos, ¿en quién confiaríais más: en una persona que, por sistema, siempre llegar a todas partes o en aquella que siempre es puntual con sus compromisos?
Si no estás en Google, no existes. Así de simple. De nada sirve un contenido brillantemente redactado, con soporte de imágenes, infografías o vídeos, si Google no lo posiciona para nuestras palabras clave.
Cada contenido deberá atender una o una combinación de palabras clave. Debemos optimizarlo para que los rastreadores de Google lo detecten y el algoritmo actúen en consecuencia.
Unas nociones básicas de SEO On-Page suele ser suficiente para muchos casos, pero para sectores de mercado muy competidos, con palabras clave también muy competidas, sí que sería necesario con el apoyo de un Consultor SEO que diseñe una estrategia apropiada de posicionamiento orgánico.
Normalmente, tanto si se ha contratado a una Agencia como a un Consultor de Marketing, ambos pueden incorporar este tipo de servicios en su prestación, ampliándolo con SEO Off-Page para conseguir mayor efectividad.
Una vez creado y publicado el contenido, no podemos limitarnos a sentarnos y esperar a que venga a vernos… no estamos en una calle de mucho tránsito por delante de nuestro escaparate.
Debemos llegar a los usuarios que están ahí fuera utilizando todas las herramientas que tengamos a nuestra disposición:
Cuidado en esta etapa: no todas los canales de difusión posibles son adecuados para nuestros propósitos, si no queremos perder tiempo en acciones que darán poco o ningún fruto.
Dado que conocemos el perfil de nuestro público objetivo (nuestra “persona”), deberemos promocionar nuestros contenidos en las Redes Sociales que frecuenten, con una estrategia Social Media diseñada a tal efecto y herramientas como BlogsterApp, para así conseguir el mayor impacto y alcance posible de difusión.
No es que compartir en “todas” las RRSS resulte costoso (casi siempre será gratuito), pero requiere dedicación de tiempo, tanto para compartirlo como para analizar el alcance de su difusión. Y, a día de hoy, el tiempo es tan valioso como el dinero, máxime si no obtenemos ningún beneficio.
¿Cómo saber si nuestra estrategia de Marketing de Contenidos está funcionando? Para esta etapa, utilizaremos los objetivos que nos marcamos al inicio de diseñar la estrategia; esos que eran medibles y que ahora nos permitirán evaluar el grado de éxito de nuestras acciones.
Disponemos de mútiples herramientas para ello. Desde las que incluyen las propias Redes Sociales o herramientas similares de pago, para analizar cómo se han difundido y compartido nuestros contenidos a través de ellas, como herramientas de Analítica Web (como Google Analytics), para analizar el tráfico a nuestro sitio web.
A través de este análisis podemos averiguar muchas cosas sobre los gustos de nuestros usuarios y que podemos utilizar para mejorar la eficacia de nuestras acciones futuras. Por ejemplo:
Como véis, una estrategia de Marketing de Contenidos no es simplemente crear contenidos y publicarlos, sino que detrás hay un trabajo considerable. ¿Qué consideras fundamental en el diseño de una estrategia de este tipo? ¿Crees que una empresa mediana puede tener éxito sin estas estrategias?
Imágenes: freepik, elaboración propia.
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Hola Antonio, excelente resumen de todo lo necesario para una estrategia de contenidos para una empresa mediana. En las estrategias suelo incluir además de todo lo que has enumerado algo que las empresas pequeñas no suelen tener y que creo que es muy importante en internet: la identidad de marca y el storytelling aplicado a las distintas fases del embudo de ventas. Aunque son aspectos que se definen en la estrategia de branding, las empresas con las que suelo trabajar no lo tienen contemplado, y es importante incluirlo.
Gracias por aportar tus conocimientos, ¡me lo llevo de paseo a las redes!
Gracias por comentar, Carmen. Me alegro que te haya gustado el artículo.
Tienes toda la razón con respecto a la identidad de marca y el storytelling. Aunque no forma parte realmente del marketing de contenidos, sí que es cierto que muchas empresas no lo tiene muy en cuenta. Estoy por añadir un punto bonus extra, el noveno, para mencionar la identidad de marca y que también quede esa referencia. Me lo apunto :)
¡¡Gracias a ti y un abrazo!!